August Sander

August Sander nació en Alemania en 1876, en Herdorf para ser más precisos. Hijo de un carpintero conoció la fotografía en la mina de San Fernando. Cuando el joven dejó el ambiente industrial para cumplir su servicio militar en Téveris asistió al fotógrafo Georg Jung. Durante un par de años (1899-1901) trabajó como asistente fotográfico en la zona vecina a Berlín y pasó por la Escuela de Bellas Artes en Dresde. Para cuando se casó en 1901 ya era un fotógrafo hecho y derecho. Compró un estudio en Linz (Austria) donde se instaló por una década. Finalmente estableció su residencia en Colonia donde trabajó una parte grande de su vida.

Al iniciar el siglo XX la tecnología no solamente había puesto al mundo de cabeza: la concepción entera de la vida giraba ahora en torno a la técnica. La relación hombre-máquina dio el verdadero inicio al nuevo siglo. El modernismo comenzó a tomar forma para terminar constituyéndose en una de las fuerzas artísticas más poderosas en la historia. La fotografía tenía, además y finalmente, su momento propio. Por fin comenzaba a adquirir un lenguaje particular que no requería pedir nada a la pintura.

August Sander madura fotográficamente en las primeras dos décadas del siglo XX. Llegado el momento enseña su trabajo a los llamados Progresistas de Colonia quienes lo reciben de modo entusiasta. Es un trabajo que comienza a dar forma al rostro fotográfico de la llamada Nueva Objetividad un tanto a la limón con la Nueva Visión de László Moholy-Nagy.

Sander fotografió a ciudadanos alemanes de todas las clases sociales y procedencias, organizándolos en categorías como «El artesano», «El campesino», «El artista» y «La mujer». Sander concibió el proyecto en la década de 1920, durante la República de Weimar, pero incluyó fotografías que había tomado ya en 1892. Su retrato de personas marginadas, incluyendo personas con discapacidad y desempleados, dio visibilidad a quienes a menudo quedaban excluidos de las representaciones convencionales y provocó la ira de los nazis. Sus imágenes, impactantes por su realismo implacable y su aguda observación de los personajes, reflejan el cambiante panorama social de Alemania en la primera mitad del siglo XX.